Jeff caminaba con sus sudadera por las oscuras calles de la ciudad,
llevaba su tipica ropa de siempre y como siempre llevaba su cuchillo en
sus bolsillos escondido. Eran ya mas de las 1 de la madrugada cuando
sintio que alguien lo seguia, volteo rapidamente, y no vio a nadie
detras. Siguio caminando y la sensacion de seguir estando perseguido
tambien persistia. Volteo otra vez, y otra vez nada. Por un momento
penso que podria ser un animal callejero. Acelero el paso. Su ira se
estaba desencadenando. Hace solo unas horas que habia cometido un
asesinato, pero aun tenia ganas de mas. Convencido de que estaba siendo
perseguido, Jeff se detuvo en seco y de dio la vuelta
-¡NO ME VENGAS A JODER, MIERDA! APARECETE, SI ERES TAN VALIENTE- grito a la calle vacia
Vio como nada cambiaba, hasta que una niña de mas o menos su edad,
salio de entre los arbustos que estaban a un lado de la calle.
Ignorandola, siguio su camino.
-¡APARECI! ¿POR QUE TE VAS? ¿ERES TAN COBARDE QUE HUYES, JEFF? -le grito la niña
Se detuvo y volteo. Jeff nunca a nadie le aguantaba que lo ofendiera,
ni menos que una mujer lo hiciera, saco el cuchillo de su bolsillo y se
dio media vuelta para pelear con la mujer que estaba al otro lado de la
calle, parada, confiada de lo que estaba haciendo
-¿Como fue que me llamaste?- dijo amenazadoramente a la mujer
-Cobarde. -le contesto la chica- Al fin te encuentro, Jeff the Killer, me presento, me llamo Jane -le dijo burlonamente
¿Quien se supone que era esta niña para tratarlo asi? ¿Quien se
creia? ¿Acaso queria morir? Jeff rio por lo bajo, era realmente
estupido que una mujer le estuviese insinuando. Aunque hubiera sido
quien fuese, Jeff nunca perdonaria a nadie. Le puso su cuchillo justo a
la altura de la garganta y le hablo.
-Te arrepentiras de haberme insinuado- le dijo- si juegas con fuego, te quemas
-No me vengas con tus habladurias baratas, llevo mucho buscandote, te
hare pagar, bastardo, pagaras por todo lo que has hecho.-le hablo Jane,
muy confiada.
La ira de Jeff estaba ya por explotar, Jeff iba a clavarle el
cuchillo que tenia contra la garganta de ella , pero fue muy lento, y
Jane aprovecho para sacar su cuchillo que traia escondido. Sabia que
esta seria la noche en que mataria a quien tanto mal habia causado. Le
apunto con su cuchillo justo en la cara.
Mostrando entradas con la etiqueta mutilacion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mutilacion. Mostrar todas las entradas
martes, 4 de febrero de 2014
lunes, 13 de enero de 2014
Elizabeth Short: La Dalia Negra
![]() |
| Elizabeth Short |
Los Angeles, California. 15 de enero de 1947.
El cielo
de Los Angeles (EEUU) estaba encapotado. Era una mañana triste, gélida y
lluviosa. Un ama de casa llamada Betty Bersinger salió de su casa
situada en Norton Avenue con su hija de tres años hacia una tienda de
reparación de calzado. Mientras transitaban por un solar abandonado
cubierto de hierbajos y barro, en el distrito de Crenshaw, un objeto
blanquecino llamó la atención de la pequeña: “¡Mira mami! La niña
señalaba lo que parecía ser un maniquí de gran tamaño partido en dos. A
Betty no le extrañó demasiado, pues muchas tiendas de ropa de la zona
habían sido cerradas o abandonadas al no regresar sus dueños de la
guerra, y era habitual encontrar maniquíes polvorientos, telas rotas u
otros desechos en los alrededores. Sin embargo, una vez que madre e hija
se acercaron más al extravagante “maniquí” partido en dos, el rostro de
Betty se tornó blanco y el corazón le dio el mayor vuelco de su vida.
Dio un alarido que pudo escucharse varias calles a la redonda. La visión
era atroz. Tapó los ojos de su pequeña y huyó del lugar de pesadilla…
El
pálido maniquí no era tal; se trataba del cuerpo seccionado por la mitad
de una joven, las piernas por un lado, extendidas en una grotesca
posición obscena y el tronco, junto a la cabeza y los brazos arqueados
rodeando los hombros, muy cerca. Su rostro estaba machacado, casi
irreconocible; al parecer lo habían golpeado con un bate de béisbol.
Habían cortado las comisuras de sus labios con un cuchillo, lo que le
daba un grotesco aspecto de payaso loco. Sus pechos habían sido
lacerados y mostraban múltiples quemaduras de cigarrillos. Había
mutilaciones por todo el cuerpo, escarificaciones, hematomas… Pero eso
no era lo peor. Según pudieron comprobar los primeros agentes que
llegaron al lugar del crimen, Frank Perkins y Will Fitzgerald, el cuerpo
había sido desangrado hasta la última gota y eviscerado, después de ser
seccionado por la mitad con una precisión quirúrgica a la altura de la
cintura. Mostraba señales dejadas de forma inequívoca por cuerdas, lo
que llevó a los detectives a deducir que la víctima había sido atada y
torturada durante un espacio de varios días. Más tarde la autopsia
reveló que la desconocida joven había sido brutalmente torturada durante
unas 72 horas estando consciente. El cadáver de la joven había sido
bañado y su cabello teñido después de muerta, de color rojizo,
probablemente con brea. El asesino le había hecho además la manicura,
como si pretendiera que su víctima permaneciese bella en el más allá. En
el muslo izquierdo hallaron una pequeña mutilación en forma triangular
que resultó ser el lugar donde Short tenía tatuada una pequeña flor.
Durante la autopsia se descubrió que el pequeño trozo de carne había
sido introducido en su vagina. Demasiado enfermizo y retorcido, pero
tristemente real.
viernes, 3 de enero de 2014
Mentirosos
Había una vez un joven que vivía en nuestro
vecindario llamado Jimmy, que fue acogido por ser un chico seguro y
divertido; pero su boca frecuentemente lo solía meter en varios
problemas, y nunca aprendía la lección. Cuando la gente
le preguntaba por su conducta y sus bromas, él siempre sonreía, y
decía, “La honestidad es la mejor política, al menos ellos no me ocultan
nada mí, ni yo les oculto nada a ellos”.
Un día, uno de los chicos que se enfadaba constantemente por las bromas pesadas de Jimmy reunió a un grupo de amigos suyos a los que tampoco les agradaba Jimmy, y lo acorralaron en el laboratorio de ciencias.
Brett, el cabecilla del grupo, le dijo mientras lo miraba con su cara amenazadora: “Tu boca te metió en esto… recuérdalo”. Cogió un bote de ácido sulfúrico de un estante del laboratorio y se lo arrojó en la cara. Se le quedaron viendo mientras Jimmy gritaba de dolor y el ácido derretía lentamente su cara, antes de mofarse de él y salir corriendo fingiendo estar alarmados y buscando ayuda.
Cuando la ambulancia llegó y atendieron a Jimmy, el director preguntó al resto de los adolescentes si sabían lo que pasó. Brett explicó que pasaron por el salón y vieron a Jimmy merodear por la sala del laboratorio, y que, para el momento en que entraron, ya estaba en ese estado. Los otros miembros del grupo se unieron y respaldaron a Brett con otros datos falsos; Jimmy trató de protestar, pero su terrible agonía lo mantuvo callado. El director asintió y dijo que iba a hablar con ellos después de que escuchase la versión de Jimmy, una vez que le dieran de alta.
Un día, uno de los chicos que se enfadaba constantemente por las bromas pesadas de Jimmy reunió a un grupo de amigos suyos a los que tampoco les agradaba Jimmy, y lo acorralaron en el laboratorio de ciencias.
Brett, el cabecilla del grupo, le dijo mientras lo miraba con su cara amenazadora: “Tu boca te metió en esto… recuérdalo”. Cogió un bote de ácido sulfúrico de un estante del laboratorio y se lo arrojó en la cara. Se le quedaron viendo mientras Jimmy gritaba de dolor y el ácido derretía lentamente su cara, antes de mofarse de él y salir corriendo fingiendo estar alarmados y buscando ayuda.
Cuando la ambulancia llegó y atendieron a Jimmy, el director preguntó al resto de los adolescentes si sabían lo que pasó. Brett explicó que pasaron por el salón y vieron a Jimmy merodear por la sala del laboratorio, y que, para el momento en que entraron, ya estaba en ese estado. Los otros miembros del grupo se unieron y respaldaron a Brett con otros datos falsos; Jimmy trató de protestar, pero su terrible agonía lo mantuvo callado. El director asintió y dijo que iba a hablar con ellos después de que escuchase la versión de Jimmy, una vez que le dieran de alta.
jueves, 21 de noviembre de 2013
Un huevo...
Fue un accidente de auto. Nada particularmente destacable, pero fatal sin duda. Dejaste a una esposa y dos hijos. Los paramédicos hicieron su mejor esfuerzo por traerte de vuelta, pero no había nada que hacer. Tu cuerpo estaba completamente destrozado, fue mejor así, créeme.
Y entonces me viste.
—¿Qué… qué ocurrió? —me preguntaste—, ¿dónde estoy?
—Moriste —te dije de una vez. No hay por qué andar con rodeos.
—Había un… un camión, y se estaba saliendo del camino…
—Un choque.
—¿Morí?
—Pero no te sientas mal por eso. Todos mueren.
Miraste alrededor. No había nada, sólo tú y yo.
—¿Qué es este lugar? —me preguntaste
martes, 6 de agosto de 2013
The Holder of the Anvil (El portador del Yunque)-53
En cualquier ciudad, en cualquier país del mundo, ve a cualquier institución de salud mental u hospital y dile a la operadora que deseas ver a The Holder of the Anvil. Un momento, una hora, un eón pasará mientras ves cada falla del mundo reflejada en sus ojos. Verás el final de las cosas, hijas arrancando tiras de carne de sus madres con ganchos de acero y hueso, padres arrancando los ojos de sus hijos, y sabrás que tú les has dado a ellos ese tormento. Su angustia será la tuya, y tu única opción es dejar a tus lágrimas unirse a las de ellos, pero no des señal de saber esto, o la operadora se retirará y toda esperanza se irá con ella.
Un eón, una hora, un momento pasará y la operadora bajará sus ojos en señal de derrota, y abrirá la puerta detrás de ella. Síguela con cuidado, es engañosa y te dejará en lugares oscuros donde tus gritos jamás se escucharán, y tus huesos no serán encontrados. Al final de este camino, cuando los cráneos de infantes crujan bajo tus pies, encontrarás a un joven hombre, encadenado a una plancha de hierro irregular.
Tu guía se girará y te ofrecerá un martillo en una mano y una cuchilla en la otra. Si tomas la cuchilla, abandonarás tu búsqueda y rogarás por un final rápido, pero no te será concedido. Debes tomar el martillo, y cuando lo hagas, estámpalo en la cabeza del joven, con toda tu fuerza. A pesar de que es inocente, no te permitas la misericordia, porque la misericordia te ha abandonado.
viernes, 22 de marzo de 2013
La profecia de la gitana
Al llegar a su casa después del trabajo la mujer recordó las palabras de la gitana y se inquietó un tanto al pensar que si estaba tan preocupada y ni siquiera la cobró podría ser porque en verdad creyó ver algo. No obstante prefirió no ir al lugar indicado, no sabía cuales eran las intenciones reales y acudir de noche a un callejón apartado era muy peligroso.
A la mañana siguiente cuando fue no encontró a la gitana sino a una ancianita que le dijo que la gitana había salido y le había dejado una carta de suma importancia, una carta que debía ser leída cuanto antes fuera posible. Nuevamente la mujer no dio mucha importancia a la gitana y optó por leer la carta cuando estuviese en la comodidad de su hogar.
viernes, 15 de marzo de 2013
Dile a mis padres...
Sandra siempre había sido una adolescente conflictiva, sus notas empeoraban cada vez más, discutía continuamente con sus padres y desobedecía sus instrucciones cada vez que se daban la vuelta. Sus progenitores estaban desesperados, no querían que la chica perdiera el curso y las habladurías sobre lo “fácil” que era con los chicos ya habían llegado a sus oídos. A sus ojos ella seguía siendo la misma niña a la que tenían que cambiar los pañales y vieron dar sus primeros pasos con un año de edad.
Pero lo cierto es que Sandra ya se consideraba a sí misma una mujer, con dieciséis años se creía lo suficientemente madura como para tomar sus propias decisiones y molestar a sus padres se había convertido en el más divertido de sus pasatiempos. Cuando salía de fiesta llegaba siempre un par de horas después del “toque de queda”, tenía cada vez peores compañías y el desfile de novios parecía no terminar nunca.
Pero el detonante definitivo fue cuando sus padres encontraron una prueba de embarazo en su cuarto de baño. Malo era que “la niña” se hubiese hecho mujer, pero más preocupante era que además lo hiciera sin protección. Los padres estaban destrozados, amaban tanto a su única hija que sin saberlo la habían consentido demasiado y se había convertido en una arpía, en una manipuladora a la que ni sus propias compañeras de instituto soportaban. Era la típica niña mimada que hacía siempre lo que quería y cuando quería. Por el contrario sus padres eran excelentes personas, queridos y respetados por todos sus conocidos, aunque se habían volcado en atenciones a una hija que nunca les devolvió el amor que la profesaban.
viernes, 8 de febrero de 2013
Blind maiden
La leyenda de Blind Maiden es una muestra de las capacidades del horror para expandir sus tentáculos y seguir generando leyendas urbanas incluso en nuestros días. Nacida en el ámbito de la era digital, esta leyenda cuenta con multitud de personas que afirman haberla vivido. Pero, ¿en qué consiste?
Se dice que existe un sitio llamado www.blindmaiden.com (Blind Maiden significa Doncella Ciega), un sitio en el que sólo puedes ingresar si cumples con los siguientes requisitos: 1) debes estar completamente solo, 2) deben ser las doce de la noche en punto y no debe haber luna, y 3) las luces de tu casa deben estar apagadas. Según he averiguado existirían también otros requisitos adicionales que no todos han oído de la leyenda conocen: 4) no deben haber artículos religiosos (crucifijos, estatuillas, rosarios) cerca, 5) debe ser un jueves 23, sea del mes que sea., 6) otras personas dicen que el sitio no es www.blindmaiden.com sinowww.blaindmadelaine.com
Quienes han entrado cuentan que lo que primero aparece es un enorme flujo de imágenes perturbadoras, imágenes que en algunos casos son tan horrendas y fuera de lo habitual que, según afirman los testigos, es imposible describirlas con palabras. Pero lo más preocupante (aunque no sea lo visualmente más insoportable) es el archivo de víctimas: una serie de personas sin ojos que aparecen arrastrándose en catacumbas, en cámaras de torturas, incluso en lugares llenos de sombras que se cruzan fugazmente y emiten espantosos alaridos…








