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jueves, 21 de noviembre de 2013

The Holder of Cruelty (El portador de la crueldad)-55

En un lugar donde se reúnen los presagios oscuros y donde la muerte ha maldecido, llama al cielo sin estrellas para conocer a The Holder of Cruelty. Ante la tierra contaminada en la que te encuentras, surgirá un pedestal negro y antiguo, con un recipiente hondo tallado en el cráneo carcomido que se encuentra encima.
Desde este punto, no hay retorno. Los ojos del cráneo decadente brillarán en un rojo sangre y en tu cabeza, una voz malvada sonará:
“Mors ultima linea rerum est”
Ennegreciendo hasta la noche vencida, en el recipiente debes reunir los corazones palpitantes de aquellos a los que más quieres. Si los corazones dejan de latir, la oscuridad caerá sobre ti, si fallas en el proceso, la oscuridad caerá sobre ti, si el suicidio se convierte en tu última opción, la oscuridad caerá sobre ti.
Con los corazones palpitantes reunidos en el recipiente , el ennegrecimiento cesará. Los corazones se licuarán formando figuras oscuras e impenetrables. Las voces de aquellos que fueron ofrecidos, te hablarán en lenguas desconocidas. Aunque son incomprensibles, no caigas en sus mandatos pues son engañosos.
En su lugar, reune los cadáveres de cinco de tus enemigos más odiados y llévalos al pedestal. Vierte el líquido contaminado en sus gargantas. Ni una sola gota debe caer al suelo. Los cinco cadáveres revivirán, resurgiendo como marionetas malvadas, obedeciendo a su maestro maldito, cambiando de forma

viernes, 3 de mayo de 2013

Miedo

Estás solo, no tienes nada que temer, entonces: ¿De qué tienes miedo? Recorres toda la casa asomando la cabeza antes de doblar cada esquina del pasillo; te aseguras de que la puerta de entrada está bien cerrada, hace tiempo que ha oscurecido y has bajado las persianas, pero aún así haces un último esfuerzo y miras en todas las habitaciones. Todo en orden, no va a pasar nada…¿seguro?.
Como un ratón asustado, pasas como una exhalación delante del baño y crees haber visto algo tras la cortina de la ducha; te paras, cuentas hasta diez y te decides a entrar…tras ella, tu imaginación, en este momento tu y ella son los únicos que están la casa (al menos es lo que deseas, ¿verdad?). Cierras la puerta, eso te hace sentir a salvo, pero, ¿de qué?.
Te encaminas al salón e intentas concentrarte en el programa que ponen, por supuesto antes has encendido todas las luces, notas un viento frío en la nuca y mientras te giras lentamente, tu corazón se desboca, la garganta se seca y se te eriza todo el vello del cuerpo…una corriente nada más, o ¿acaso esperabas otra cosa?. Vuelves a mirar la televisión y…¿qué ha sido eso?, has oído algo caerse en la cocina?. Lástima, siempre es el lugar más alejado.
Te levantas, te pegas bien a la pared, caminas despacio, tan despacio que parece que tus pies sean de plomo y estiras el cuello como si esperaras que de un momento a otro alguien surgiera de la última esquina. Venga, ya falta poco, estás frente a la puerta, alargas tu mano temblorosa hasta tocar el interruptor de la luz… la sartén  está en el suelo, no tendrías que haberla dejado en el borde de la mesa.

domingo, 28 de abril de 2013

Existe olvido para aquel que odia


Hubo una época de mi vida en la cual me sentía devastado, no tenía ánimos, no me preocupaba por mí mismo ni por los demás, no esperaba nada bueno día a día, solo me interesaba llegar y aislarme de todo.
Un día desperté y me sentí extraño, el clima, la personalidad de todos era diferente, fui al trabajo como siempre pero nada era igual, incluso escuchaba ruidos extraños, murmullos,  creí que era idea mía así que no preste atención, seguí mi día como si nada y así hasta la hora de dormir.
Desperté…
Me bañe, me vestí y arregle mis cosas para el trabajo, pero cuando abrí la puerta de mi habitación no encontré las escaleras de mi casa, si no un pasillo oxidado, parecía  un hospital  o algo así, quede atónito, era irreal, voltee para volver a mi habitación pero ¡ya no lo era¡ parecía una sala de quirófano y en la camilla había un cadáver pútrido, entre sus costillas se podía observar su corazón que latía  y bombeaba lo que parecía ser sangre por unos tubos transparentes atreves de las paredes de la habitación, me recargue en una pared para tomar un respiro y rogué por que fuera una pesadilla, me solté cachetadas para despertar… pero no era un sueño, estaba desesperado pero tenía que salir de ahí de alguna u otra forma así que me arme de valor y entre a la única puerta hacia el hospital , apenas había avanzado unos metros cuando empecé a escuchar un alarido desgarrador parecían lamentos o algo similar, me puse nervioso y apresure el paso sentía que me seguían y escuchaba como si algo

sábado, 20 de abril de 2013

Buscando la luz

Los ciegos siguen soñando con imágenes hasta por lo menos 3 años después de adquirir su ceguera. Luego de eso sueñan con sonidos, sabores, olores, etc… Sin embargo se cree que hay un momento en la vida de un ciego en la que se vuelve a soñar con imágenes por unos 3 meses, no son sueños agradables, si no pesadillas, pesadillas que salen no de las memorias de estos ciegos, si no de su imaginación. Y créanme, la imaginación de un ciego puede crear los peores monstruos. Se dice que suelen ver a un hombre que les ofrece Luz, visión, devolverles la vista. No suelen prestarle atención...a veces. En Buenos aires, hace unos 4 años un niño ciego de unos 11 años tuvo las pesadillas, se llamaba Manuel, le decían Manolito el cieguito. No despreciándolo, le decían así con cariño, porque todos en el barrio lo querían mucho, jugaba a la pelota con los chicos del barrio que le habían puesto a la pelota unas bolitas que hacían ruido y así manolito podía saber dónde se encontraba. En fin, era un chico normal. Una noche despertó gritando tanto, que hasta sus vecinos se acercaron a ver qué pasaba. El vivía con su abuela, sus padres habían muerto en el mismo accidente que lo había dejado ciego. Su abuela se acercó para ver que le sucedía, y él le contó que había soñado que estaba en una ruta, y veía acercarse una camioneta, la misma que había chocado a sus padres y había esparcido el ácido de batería que le había quemado los ojos… De la camioneta bajo su padre, con la mitad de la cabeza aplastada, claro, porque al chocarlos la camioneta había despedido al padre a 50 metros del auto. Luego bajo la madre, irreconocible, Cuando la camioneta los choco ella tenía puesto el cinturón, era la única que lo tenía puesto, sin embargo el cristal de su ventana exploto lanzando una lluvia de pequeños cuchillos hacia su cerebro. Pero estaba irreconocible porque el auto se había incendiado luego, una suerte que haya muerto antes. Lentamente fue bajando un niño del asiento trasero, era Manolito, chorreando un líquido incoloro desde donde antes estaban sus ojos, Manolito

miércoles, 3 de abril de 2013

El pozo de las cadenas


En el pueblo de Tecate, ubicado al final de la Rumorosa, se cuenta que en tiempos de  la Revolución Mexicana, alrededor de 1910, vivía un matrimonio de personas muy pacíficas y trabajadoras. Eran una pareja sin hijos. El señor se encargaba del cultivo de las tierras y su esposa se encargaba del cuidado de la casa.
En aquella época no había mucha gente en los alrededores y los caminos eran simples brechas secas marcadas sobre el árido paisaje, vetas polvorientas por las que a veces pasaban los caballos levantando polvaredas con su andar.
Un día aparecieron unos hombres que llevaban varias horas caminando bajo el sol ardiente. Extenuados y sedientos de tanto andar bajo el calor, vieron que el señor que trabajaba en sus cultivos era la única persona que tenían cerca y, en consecuencia, se le acercaron.
— ¡buenas tardes! —saludaron.
— ¡buenas tardes! —Respondió el señor, dejando su labor y ventilándose con el sombrero—. ¿Cómo así por acá? Muy poca gente viene por aquí.