Hubo una época de mi vida en la cual me sentía devastado, no tenía ánimos, no me preocupaba por mí mismo ni por los demás, no esperaba nada bueno día a día, solo me interesaba llegar y aislarme de todo.
Un día desperté y me sentí extraño, el clima, la personalidad de todos era diferente, fui al trabajo como siempre pero nada era igual, incluso escuchaba ruidos extraños, murmullos, creí que era idea mía así que no preste atención, seguí mi día como si nada y así hasta la hora de dormir.
Desperté…
Me bañe, me vestí y arregle mis cosas para el trabajo, pero cuando abrí la puerta de mi habitación no encontré las escaleras de mi casa, si no un pasillo oxidado, parecía un hospital o algo así, quede atónito, era irreal, voltee para volver a mi habitación pero ¡ya no lo era¡ parecía una sala de quirófano y en la camilla había un cadáver pútrido, entre sus costillas se podía observar su corazón que latía y bombeaba lo que parecía ser sangre por unos tubos transparentes atreves de las paredes de la habitación, me recargue en una pared para tomar un respiro y rogué por que fuera una pesadilla, me solté cachetadas para despertar… pero no era un sueño, estaba desesperado pero tenía que salir de ahí de alguna u otra forma así que me arme de valor y entre a la única puerta hacia el hospital , apenas había avanzado unos metros cuando empecé a escuchar un alarido desgarrador parecían lamentos o algo similar, me puse nervioso y apresure el paso sentía que me seguían y escuchaba como si algo



