En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier hotel, motel, o lugar donde se puedas descansar; simplemente encuentra una cama que sea lo bastante cómoda para tu gusto. Entonces duerme y duerme por largo rato. Si logras soñar, estás destinado para esta tarea.
En tu sueño, verás un jardín de un magnífico diseño, frescas fuentes y flores raras camufladas por la niebla. Aquí podrás descansar y prepararte. Cuando estés listo, busca en el jardín por donde llegaste una mesa donde una bella mujer está sentada esperando por ti. Ella te invita a sentarte a su izquierda, a ella le gustas y tiene una tarea para ti. Sin palabras o gestos te pedirá encontrar una flor en su jardín. Tú estás en su reino, es mejor obedecer.
Mantendrá la descripción de la flor en secreto, te está probando después de todo. Si estás destinado a tu papel o si tu suerte continúa llegarás a dos árboles entrelazados cada uno produciendo una flor diferente. Elije con cuidado, pues si desagradas a tu anfitriona sería más conveniente aplastar tu cráneo contra las rocas que ver la cara de su descontento. Si eliges la flor correcta simplemente regresa a la mesa y dásela. Ella sonreirá y te besará en la mejilla, y dirá: “También fui buscador, en su tiempo; ten cuidado con tu destino”. A medida que se aleja





