Alex despertó ahogado. Olor a Azufre, luces rojas y ruidos metálicos impregnaban el ambiente. Intentó ponerse de pie, pero cadenas lo amarraban de pies y manos a una extraña estructura de acero. Se sentia agobiado,cansado, con ganas de gritar. El miedo lo consumia lentamente, desde los erizados vellos de su piel hasta lo mas profundo de su alma. Y sentia culpa. Culpa por algo que no recordaba.
Mientras intentaba inutilmente liberarse de sus ataduras, pudo divisar en medio de la oscuridad a una sombra caminando lento, hacia el.
Un verdugo, con aroma a muerte y rostro enmascarado, se le plantó en frente. En sus manos, cuatro diferentes elementos, irreconocibles. El Verdugo los dejo en el suelo y miro directo a los ojos de Alex.
- ¡Quien eres! ¡Dime quien carajos eres y que mierda hago acá! – Gritó Alex, desesperado.
El Verdugo tomó una especie de Navaja y se la mostró a Alex. En la navaja se podía leer la palabra “Confianza”.
- Esto es por la confianza traicionada. Por aquello que no supiste valorar. Por tu difunta esposa. Por Ema.


