Este viaje no es para los de corazón débil, ni los retorcidos y llenos de maldad. Yo controlo las
vidas de todos los hombres, y de esos que son… inhumanos… Si todavía deseas buscarme, estate advertido que no puedes realizar esta búsqueda más de una vez.
Irás a cualquier morgue, en cualquier ciudad, estado o país. Pregunta a cualquier funerario ahí por ver a su más reciente “cliente”. Si una mirada de disgusto llegase a cruzar su rostro, agradécele por su tiempo, haz una reverencia, date vuelta y vete caminando pacíficamente de allí. Sé cuándo llegará tu tiempo así como sé el de los demás, y ese no será el momento para ti aún.
Si una mirada de comprensión se posa en su rostro, dejará la habitación y regresará con un gran, largo cuchillo culinario francés, dos agujas quirúrgicas con hilo y una barra de oro. También traerá un cuerpo fresco y un libro de medicina.
Pon las agujas en el carrete, clava el cuchillo sobre la cabeza del cuerpo y párate viendo a la cara del cuerpo con la barra de oro en tu mano (haz lo que desees con el libro, es sólo un libro). Debes esperar hasta que el funerario deje el cuarto, que podrá tardar un poco. Antes de que se vaya mencionará el nombre científico de un sitio en el cuerpo, y dará sus despedidas.
No hagas nada hasta quedar completamente solo. Cuando sea así, busca en el libro por el lugar en el cuerpo y usa el cuchillo para abrir éste. Pon la barra de oro en esa parte y cúrala.


