Tal vez algunos creerán que esto es simplemente una historia más de una mente perturbada que no tiene alguna otra cosa que hacer pero no es así.
Los sueños, ventanas a lo que realmente pensamos, a nuestros más profundos sentimientos pueden ser armas de doble filo.
Yo era un chico cualquiera, atraído por las emocionantes historias de terror que me hacían tener pesadillas en ocasiones pero nunca creí que alguno de ellos comenzara a suceder en la realidad.
Como muchos de los que leemos creepypastas desearíamos experimentar algo parecido a lo que nos imaginamos podría suceder, excepto yo desde aquella noche.
Después de haber leído más de 5 creepypastas en una noche estaba completamente asustado, mi cuerpo se erizaba con la más mínima brisa. Chateaba con una amiga que me decía que dejara de leer eso, tratando de convencerme para que dejara de asustarme porque cosas malas podrían suceder. Como todo incrédulo adolescente continué leyendo hasta que se hizo tarde, mi amiga se desconectó y yo me fui a la cama por orden de mis padres.



