En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a un orfanato o centro de rehabilitación al que tengas acceso. Cuando llegues a la recepción, pide visitar a aquel que se hace llamar a si mismo “El Portador del Abandonado” La encargada te mirará con ojos solitarios, y
tristemente hará un gesto para que la sigas. Te llevará por un laberinto de pasillos. No mires atrás y mantente pisándole los talones o te perderás por siempre en este laberinto. Ella te mostrara una puerta, cuarteada por el tiempo. Ella de repente se desvanecerá, abandonándote a tu destino. Avanza o piérdete por siempre.
Después de que abras la puerta te encontraras con un laberinto de arbustos. Sigue tu instinto para viajar o arriésgate a perderte por una eternidad vagando. Escucha cuidadosamente. Cada paso que hagas sonara ruidosamente por el aire. Si el sonido se detiene; párate firmemente y no te muevas. Si oyes un sonido zumbante gritando, “Retrocede, no necesito tu ayuda!” ... entonces corre. Corre por tu vida. Tu cuerpo, tu mente, incluso


