En cualquier cuidad, en cualquier pueblo, ve a cualquier institución mental o centro de rehabilitación a la que tengas acceso. Cuando llegues a la recepción, pide visitar aquel que se hace llamar “The Holder of Nothing”. Deberá una mirada de enorme disgusto impregnar el rostro del empleado. Serás entonces llevado a un edificio distinto, uno que aparenta ser una antigua casa de madera. Dentro habrá un aparentemente interminable corredor más extenso que la casa misma.
Estará completamente en silencio. Intentar hacer un ruido en el momento equivocado es un severo y lamentable error. Te darás cuenta de que las luces en el corredor se irán haciendo más y más brillantes mientras te abres camino hacia el final, pronto siendo cegado por su resplandor. Si en algún momento las luces se apagan, rápidamente grita “¡No!, ¡alto! ¡Lo que estás haciendo está mal!”, mientras retrocedes. Si las luces no vuelven, retírate por la puerta que entraste; debería seguir abierta, ojalá no estés muy lejos de la entrada como para que la puerta cierre. Si lo hace, una eternidad en el infierno sería por mucho preferible a lo que sufrirás.

